Los alimentos del verano
La alimentación veraniega
Verano: Mucho calor, altas temperaturas, sequedad en el ambiente
Tenemos mucha sed, la piel se deshidrata, el pelo se reseca de tanto sol.
La energía del verano es muy adecuada para depurar el organismo y para hacer ayunos.
El color del verano es el rojo, así deben ser nuestros alimentos.
Nuestra dieta debe incluir sobre todo alimentos de sabor amargo que tonifican el elemento fuego (corazón e intestino delgado) favorecen la digestión y abren el apetito. Calman el calor de la sangre, el hígado el corazón y el estómago.
Los alimentos de color rojo: tienen afinidad con el corazón, promueven la circulación de la sangre, revitalizan y tonifican.
Alimentos rojos: Cerezas, Col lombarda, Azuquis, Sandía, Pimiento rojo, Tomates, Granada, Pomelo rojo, fresas, Frambuesas, Uva, Rábanos, Manzana roja, carnes rojas, Guindilla, Vino tinto, Remolacha.
Alimentos amargos: Lechuga, Berros, Espinacas, Endivias, Rúcula, Escarola, Pepinos, Achicoria, Apio, Te verde, Cerveza de trigo, Mijo, Espárragos.
La dieta del verano debe ser:
- Fresca ligera y muy hidratante
- Poca comida
- Evitar los alimentos secos y muy concentrados (pan, Barbacoas, bollería)
- Abundantes ensaladas y frutas
- Introducir alimentos de color rojo y amargo
- Forma de cocción: Crudos
- Restringir las carnes
- No olvidarnos de la hidratación
Las personas que padecen malas digestiones evitar las dietas crudas, mejor hervir las verduras.
Hidratar no significa llenarnos el estómago de agua, hay que beber cuando se tiene sed. Beber cantidad de de agua, muchas veces por recomendaciones erróneas, puede producir una importante retención de líquidos.
Hay un equilibrio en nuestro organismo entre las SALIDAS y ENTRADAS de agua gracias a unos mecanismos reguladores que se ocupan de esta constancia, y que influyen en el mantenimiento del volumen y la concentración de líquidos corporales:
- La Sed controla las entradas
- El Riñón Controla las salidas

