Viaje al Perú

Viaje al Perú

22 julio, 2019 2 Por laura

Viajar es una de las múltiples formas de mantenerse joven y con la mente activa.

Es divertido, ayuda a despejar la mente, aprendes a ser flexible, a compartir, alimentas tus conocimientos, sales de tu zona de confort y de la comodidad de tu casa. Te ilusionas por las cosas nuevas como si fueras un niño.

Y por si esto fuera poco tienes la suerte de conocer gente estupenda e interesante.

Y cuando el viaje ha terminado y se convierte en recuerdo, se instala en tu memoria para recordarlo en los momentos de añoranza de algo nuevo y te invita a repetir la experiencia.

MI VIAJE AL PERÚ   21-06/05-07-19

Así empieza todo:

Hacía mucho tiempo que no cruzaba el charco y la verdad cuando mi amiga Mónica me comento de este viaje mi primer pensamiento y sensación fue de ¡¡ufff, que pereza!!

Pero duró poco tiempo, Perú siempre ha sido uno de mis destinos preferidos, unas veces por la economía y otras por no ser el momento adecuado nunca lo había materializado. Pero en mi fuero interno yo sabía que esta experiencia no me dejaría indiferente.

Por eso quiero compartirlo con todos vosotros por si os atrevéis a conocer este país.

Elegir la época, fecha y agencia ya es toda una aventura, opciones hay muchas pero dar con la mejor no es tan fácil.

Perú no es un viaje al uso, hay que sentirlo, vivir con su gente, sus costumbres, su alimentación, es superar tus miedos (como el mal de altura), es reconocer esa energía tan potente que emana de sus montañas y conocer más de cerca  los vestigios de sabiduría de la gran civilización INCA.

 

                          

 

La agencia Viatges Acompanyats  y su cabeza visible Pep Masachs han cubierto y superado mis expectativas, así que os la recomiendo con toda confianza.

Primer día de vacaciones, día 21 de junio, asumido que es un día de vuelo y que se pasa entre aeropuertos y aviones. Vuelo Barcelona-Lima, Lima Cuzco.

 

               

¡¡¡Sorpresa!!! Nada más poner el pie en suelo Cuzqueño aparece el mal de altura, sensación de debilidad, mareo y dolor de cabeza por aumento de la presión atmosférica. Esta sensación duró casi el 50% del viaje.

CUZCO la capital “histórica del País” y antigua capital del Imperio Inca. A 3.150 m. de altitud es una ciudad llena de iglesias, palacios, plazas barrocas y neoclásicas, con callejuelas llenas de tiendas que envuelven a su grandiosa Plaza de las Armas.

 

      

Precisamente en estas fechas se celebra la fiesta Inti Raymi, ceremonia instituida por los Incas para celebrar la entrada del Solsticio de invierno y agradecer al Dios Sol la fertilidad de los campos.

La ciudad nos brinda toda su luz y color, con sus gentes llenando todas las calles y plazas, días enteros celebrando esa festividad.

          

Nos perdemos por sus calles y plazas y claudicamos en las primeras compras del viaje. Pero nuestro viaje sigue:

VALLE SAGRADO: Visita a las ciudades más antiguas donde estaban asentados los Incas. Pisac, Urubamba y Ollantaytambo. Restos arqueológicos, Valles con  numerosos ríos, rocas de tallado perfecto y  las famosas terrazas ganadas a las pendientes de la montaña donde los Incas cultivaban el maíz, las papas y la quinoa por sus cualidades geográficas y climáticas. En este valle todos sus habitantes hablan el Quechua.

En Pisac pudimos ver como se deshidratan las papas y sus típicas terrazas donde se cultivan. En Urubamba sus restos arqueológicos y en Ollantaytambo nos atrevimos a subir empinadas escaleras rodeados de un sol radiante para llegar al Templo del Sol. Maravilloso.

 

         

También tuvimos ocasión de visitar una cooperativa textil donde aprendimos como utilizan los elementos naturales para dar color y tinte a sus famosas lanas: La Alpaca, Visuña y Llama.

 

       

Por supuesto sin olvidar los turísticos mercados callejeros que te invitan a llevarte a tu casa sus productos llenos de colorido.

De vuelta a Cuzco nada hacía presagiar la jornada que nos esperaba al día siguiente. El día 24.

MONTAÑA DE LOS 7 COLORES: Lo de madrugar carece de importancia. En el viaje hacia la montaña con nuestro bus particular podemos observar parajes extraordinarios con sus montañas nevadas, entre sueño y sueño podemos divisar algo de su fauna y flora.

Y llegamos a nuestro objetivo: escalar la montaña de los 7 Colores o Vinicunca (montaña arcoíris) con sus 5,200 m. en la cordillera de los Andes.

 

 

Un trekking o caminata en esta montaña es algo de otro mundo, te hipnotiza solo pensar que puedes llegar a la cima. Todos estamos emocionados y tratando de superar el miedo a los 5.000 metros.

La luz es radiante, el cielo tremendamente azul, las montañas que nos rodean con su horizonte nevado nos envuelven para ayudarnos a gestionar tantas emociones.

        

Por fin nos ponemos a caminar para conseguir el propósito “llegar a la cima”. Mis  primeros pasos eran dudosos y pesados, mi corazón se dispara y mi estómago parece que ha cambiado de lugar, algo en mí no funcionaba bien, todo hacía presagiar que mi objetivo anhelado no lo podría cumplir.

Cuando ocurren estas cosas y nuestro cerebro se bloquea hay que darle una orden concreta y firme. “Tú Puedes”, SI, “Tú Puedes”.  Poco a poco la respiración se vuelve acompasada, desaparece la prisa por llegar y aparece la concentración de la mente como ayuda para emprender el camino. Debo reconocer que el masticar hojas de coca durante el ascenso ayuda a que el esfuerzo sea más llevadero.

 

        

La cima está muy lejos, el camino empieza con tramos llanos y tramos en ascenso pero cuando superas unos cientos de metros el ascenso es cada vez más pronunciado, tu caminar se vuelve muy lento, tus pasos más pequeños, el esfuerzo es infinitamente mayor, tu corazón se dispara por momentos, te falta el aire, el oxígeno, llegas a perder la noción del tiempo.

Y por fin “la ves, la montaña, los colores”. Sientes fascinación, alegría, ganas de llorar, de expresar. Las emociones son tan intensas que su recuerdo traspasará el tiempo una vez terminada esta aventura.

La superación  de tus propios límites sirve para esos momentos difíciles de tu vida en los que sientes la necesidad de un punto de apoyo para superar tus miedos.

 

        

El descenso no fue precisamente fácil. Nuestro cuerpo estaba sin reservas. Habíamos gastado toda la glucosa en el ascenso, sentía mareos, el camino se hacía interminable.

Después de hacer una frugal comida  viaje de vuelta a Cuzco, los parajes y pueblos eran francamente bonitos y pintorescos pero nuestro pensamiento y nuestro cansancio estaban todavía en las alturas.

No hay palabras para expresar tanta belleza ¡¡¡Hay que vivirlo!!!

AGUAS CALIENTES: Hoy aparentemente parece un día tranquilo, no madrugamos, desayunamos de cine y nos encaminamos a la estación de Poroy para tomar un romántico tren que nos llevará hacia Aguas Calientes.

 

            

El viaje es como un remanso de paz, un tren azul, romántico y cómodo, que transita por unos parajes entre altas y rocosas montañas hasta aparecer en una vegetación pre-amazónica. Es una delicia y con un personal muy amable. Allí pruebo por primera vez “la Chicha Morada” (bebida hecha de maíz morado hervido, piña y canela) y saboreo la “Granadilla” fruta nativa de un sabor exótico.

              

Llegamos a Aguas Calientes para comer, un buen restaurante nos espera con una comida estupenda, tenemos por delante toda la tarde para visitar la cantidad de tiendas y mercados que hay en este lugar. Su interés es meramente turístico, nada que destacar salvo el tren que cruza por la calle central del recinto, pero es la antesala de algo extraordinario que visitaremos al día siguiente.

          

 

MACHU PICHU (Montaña Vieja): Día 26, que nervios, se acerca la visita más esperada al tesoro del Perú. Las fascinantes ruinas de un poblado andino inca construido a mediados del siglo XV, los historiadores señalan que se trató de la residencia de descanso del primer emperador inca Pachacútec, además de ser un centro religioso, político y administrativo de la época incaica.

Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad está  encaramada en una elevada meseta que se yergue en lo más profundo de la zona amazónica a 2.450 m. de altitud.

 

 

Nos levantamos de madrugada para ser los primeros en coger el primer autobús que nos llevara a la cima y llegar antes de la salida del Sol. Sin desayunar, tomando un café de pie en la acera de la calle esperamos que llegue el bus, el sueño ha desaparecido y una inquieta impaciencia nos embarga. En veinte minutos  llegamos a la entrada del recinto que abre sus puertas a las 6 de la mañana, casi somos los primeros.

Abren las puertas, ante mí un tramo de escaleras de piedras altas y resbaladizas, mi corazón empieza a latir al subirlas apresuradamente, camino y escaleras sorteamos a pasos acelerados. Un compañero de viaje: Juan y yo somos los primeros en llegar al final.

                   

 

 “IMPRESIONANTE, MAJESTUOSO, ÚNICO”. Nos quedamos un momento extasiados observando una de las 7 maravillas del mundo, no hay nadie. La luz envolvente de la antesala del amanecer le da una aureola de misterio, la energía que emana de sus piedras y montañas me atrapa en un instante para depositarse en mí  durante todo el día.

Nos quedamos en silencio unos minutos, hay una sensación de paz, de sosiego y quietud, de armonía en mí alma, por unos segundos el mundo desaparece. Las emociones se desbordan, aparecen las ganas de llorar, de sentir, de abrazar, de silencio.

La realidad nos despierta, estamos rodeados de gente por todos lados, hay gritos y algarabía, llegan las fotos: yo contigo, tú conmigo, yo sola, todos con todos, unos con otros, en fin un gran alboroto.

        

El sol empieza a enseñar su cara y rayos de luz iluminan poco a poco las montañas. ¡¡La magia ha desaparecido!!.

Pero las sensaciones quedan instauradas en mí interior para siempre.

Pasamos horas observando sus montañas,  Huayna picchu, Montaña Machu Picchu ( entre las dos montañas aparece un rostro de mujer mirando el cielo, se dice que en la antigüedad este rostro estaba recubierto de oro) el cañon Urubamba, La sagrada piedra Antihuatama, nos fijamos en la forma de construir y tallar las piedras por los Incas “Ashlar”. 

Quiero llevarme a mi casa una porción de esta energía, mientras deambulamos por el recinto entierro en la arena una piedra de Cuarzo Rosa durante unas horas para que se impregne de la savia del lugar y sentirla cerca de mí.   

 

         

 

Caminamos 20 minutos para poder observar de cerca una impresionante muestra de arquitectura Inca “El puente Inca en Machu Pichu” es un angosto y estrecho sendero al lado de una montaña de granito, por el otro lado un gran acantilado acoge el río sagrado para los Incas “El Urubamba” por supuesto el puente no se puede visitar ni andar por él, pero se puede llegar cerca  para admirar esta obra de lo más audaz.

 

        

 

La energía que irradia el lugar no te deja marchar, el sol radiante ilumina todo el recinto y hace mucho calor. No es el mismo Machu Picchu del amanecer pero sigue siendo un lugar mágico.

 

         

Por alguna razón siento la necesidad de rezar antes de abandonar el lugar, lo comento con el grupo y salvo alguna excepción están de acuerdo en hacer una plegaria, buscamos un rincón tranquilo, rezamos la  “La Gran Invocación”. Esta es una técnica de alineamiento, una fórmula de meditación y una invocación mántrica por la luz y el amor. Es un buen colofón antes de abandonar este lugar que ha dejado unas huellas imborrables en nuestros corazones.

De vuelta a Aguas calientes hay silencio en nuestro interior. Llegamos a comer y descansar en el Hotel,  hasta el día siguiente a las 16h. no abandonaremos el lugar.

Para mí el viaje ya había cubierto todas mis expectativas con las dos experiencias vividas, el resto podía convertirse en unas vacaciones al uso y tranquilas.

¡¡¡Ah, que equivocada estaba!!!   

Ya he comentado que en Aguas Calientes hay poco que ver, salvo pasear por sus calles y comprar en su bazar. Hay unas termas que salen en todos los catálogos y están ubicadas en un entorno idílico, pensamos que sería interesante probar sus aguas termo-medicinales, fuimos a visitarlas antes de ponernos el bañador y las chancletas.

                   

Las sensaciones al ver el entorno no fueron muy agradables, no pasaban de ser unas piscinas de agua caliente llenas de gente. Lo dejamos correr, aunque sí hubo unos intrépidos del grupo que se atrevieron a sumergirse en sus aguas. Este incidente fue motivo de bromas y guasa en el grupo hasta encontrar otras termas a nuestra medida.

No estábamos cansados, teníamos energía suficiente para trasnochar un poco, unos cuantos nos fuimos a saborear un Pisco Sour peruano (posee una combinación perfecta de elementos que la hace única), no era la primera ni sería la última que saboreáramos.

A la mañana siguiente nos levantamos descansados, no estábamos dispuestos a quedarnos quietos, queríamos marcha, seguir disfrutando de la naturaleza que acompaña al Machu Picchu. Sería una caminata corta y siguiendo la vía del tren. ¿Corta?,  ¡¡duró tres hora!!  valió la pena.

 

          

Conocimos los Jardines de Mandor, una reserva de hábitat silvestre que parece un jardín botánico, el sendero es corto pero muy recomendable, parece que te encuentras en la selva donde al final te recibe la gran cascada de Mandor.

             

Casi a las 5 de la tarde vuelta a casa, Cuzco era como nuestro cuartel general, el punto de partida a todas las aventuras. Otra vez dirección Poroy, el romántico tren azul, el descanso, la calma. Bailes y pases de modelos distraen al turista. Fue divertido.

Día 28, hoy no madrugamos, nos espera un Bus Vip que nos traslada en cómodas butacas, como si fuera un avión, por unos parajes insólitos para conocer Puno y llegar al lago navegable más alto del mundo, a 3.800 mtrs. de altitud. Es un largo recorrido donde rodeados de grandes y agrestes montañas se asientan los pueblos de Simani, Sta. Rosa, Ayaviri y el más conocido y de más población Juliaca. Me impresionan sus calles sin asfaltar, llenas de polvo, con un tráfico tremendo y rodeada por construcciones de viviendas inacabadas. La llaman “Ciudad de los Vientos”.

              

Después de 6 horas de viaje llegamos a Puno, se la conoce como la “Capital del folklore peruano”, hay mucha juventud y algarabía en las calles, están celebrando la festividad del Corpus. Tiendas y restaurantes inundan las calles de la ciudad. Desde el Norte de la ciudad se divisa majestuoso el Lago Titicaca. En esta parte del altiplano se ubica el origen de la papa cultivada.

 

            

EL LAGO TITICACA: Otra maravilla de la naturaleza. A primera hora salimos a navegar por el lago, una barca para nosotros solos, una maravilla: el sol radiante, el agua de un azul intenso como el color del cielo.

        

Primera parada en las Islas flotantes de los Uros, superficies artificiales habitables y construidas con “Totora”, una planta acuática que crece en el mismo lago. Nosotros visitamos  la isla Sta. María, el guía nos explica la forma de vivir de sus habitantes y como construyen y conservan su isla. Muy interesante conocer una de las culturas más antiguas de América, ellos hablan solamente quechua así que solamente pudimos disfrutar de hacernos fotos con ellos y adquirir algún recuerdo.

 

          

Si visitas Perú no puedes perderte el conocer a la mágica etnia y comunidad de los Uros.

Seguimos nuestro viaje por el lago hasta la isla de Amantaní  (Tierra de Paz) a 4.150 mtrs. de altitud, de forma circular su principal medio de subsistencia es la actividad agrícola.

Allí tenemos previsto pasar la noche en un hogar de la comunidad indígena. “Nos esperaba una experiencia que no olvidaré jamás”.

Al saltar del barco nos vienen a recibir tres de las personas que ponen sus casas a nuestra disposición por una noche, de forma aleatoria cada 4 personas se instalará en una vivienda, Mónica, Esperanza, Leonor y una servidora nos toca en la misma casa. Cintya es nuestra anfitriona, una muchacha de 24 años con semblante amable y silencioso que nos acompaña a su casa por unos caminos empinados entre piedras y matorrales. El mal de altura sigue presente.

 

         

La casa es humilde y carente de cualquier signo de confort y comodidad, no hay agua corriente, la luz es escasa, incluso en una habitación tuvimos que alumbrarla con una vela. La cocina es muy oscura, solo un ventanuco alumbra la estancia, con suelo de tierra  un armario, una mesa y un banco llenaba el lugar. El fuego de piedra estaba en el suelo rodeado de paredes ennegrecidas por el humo y por todos lados había cubos y recipientes que utilizan para cocinar.

Las habitaciones es lo mejor de la casa aunque como ya he comentado en una no hay luz y en otra hay una bombilla colgada de un hilo que debemos cambiar porque estaba fundida. Sus camas son duras e húmedas, las mantas pesan mucho y por la noche hacía frío, yo dormí vestida.

 

             

En la casa solamente vivían Cintya y su madre, dos mujeres que llevan con una gran dignidad la pobreza. A mí el lugar me recordó la miseria de los pueblos españoles de los años 50 y 60. Pasé muchas horas con el corazón encogido y me propuse aceptar el lugar con la misma dignidad y naturalidad que ellas. Nos sirvieron para comer una sopa de quinoa con verduras y una variedad de papas que se cultivan en el lugar, lo mismo que comieron ellas, lo que tenían. Como postre una infusión de Muña.

“Jamás me volveré a quejar de nada que falte en mi vida”.

En  el punto más alto de la isla a 4.100 m. están las montañas de Pachatata (representa el género masculino) y Pachamama (representa el género femenino) desde donde se puede divisar unos atardeceres y puestas de sol dignas de seducción. Fuimos a disfrutar de ellas, qué duda cabe, a pesar de la distancia y altura merece la pena conservar esas imágenes en tu retina.

¡¡Pero, otra vez las alturas!! el esfuerzo, decaídos, con algo de laxitud y languidez emprendimos el camino a las 5 de la tarde. Nuestro guía Pep que estaba en todo, quiso premiar nuestra voluntad y ganas disfrutar de todos los momentos del viaje, no se le ocurrió otra cosa que subir a la cima unas cuantas Cusqueñas para tomarlas a la luz del atardecer a 4.000 m. de altura. ¡¡Eres genial!!. La temperatura no invitaba mucho a beber, hacía mucho viento y sol estaba a punto de irse a descansar, pero nosotros brindamos por estar allí y disfrutamos de ellas. 

 

                                    

 

       

 

Había poca cosa que hacer en la isla, el tiempo del atardecer se hizo largo esperando la hora de cenar, la casa tampoco era un lugar confortable para estar. Pero cuando se hizo de noche el cielo nos ofreció  el regalo de un firmamento plagado de estrellas con una vía Láctea llena de luz y colorido. Me atrevería a decir que incluso pudimos observar a la Cruz del Sur.

La gente del lugar dan una fiesta después de cenar para todos los turistas que están en la isla, pero desistimos de ir, hacía frío y teníamos que subir las calles empinadas y oscuras. En la Isla no hay ni coches ni luz.

Pero era muy pronto para irse a dormir en unas camas frías y duras. Parte del grupo en el sorteo aleatorio tuvo más suerte con la casa que les toco. Era más grande, confortable y la familia vivía más holgadamente, decidimos ir con ellos a tomar una cerveza. Cintya amablemente nos acompañó a la casa, que curiosamente era la de su hermano, con linterna por las calles oscuras, las casas están alejadas unas de otras.

Todos nos recibieron con alegría y alboroto, eso disipó un poco la tristeza por el lugar que nos había tocado. Los encontramos a todos disfrazados con las ropas típicas del lugar, no pudimos resistirnos a hacer lo mismo. Ropas alegres, cómodas y calientes. Cuando terminó la fiesta nos fuimos a la casa con las ropas puestas, la verdad es que abrigan más que nuestros anoraks y camisetas térmicas.

 

            

A la mañana siguiente Cintya nos acompaña a coger el barco que nos llevará a la isla de Taquile. Cuando nos despide toda amable y cariñosa le doy las gracias, agradecida por todo lo que me han enseñado en un día. “Gran experiencia”.

Tequile, Intika en quechua (la isla de los hijos del sol)  En esta isla sus habitantes son los descendientes de una comunidad ancestral y todavía hoy conservan muchas de sus costumbres antiguas. Viven sobre sus propias reglas y cultura de sus antepasados, es uno de los pocos lugares que tejen los hombres.

 

                       

Para llegar a la plaza de Taquile hay que subir por unos caminos empinados donde el corazón se vuelve a disparar y aparece como siempre el mal de altura. Merece la pena hacer el esfuerzo por las vistas que nos regala del lago y el entorno. Buena comida: Tortilla de queso con base de arroz y una cusqueña.

              

Abandonamos la isla por un sendero que bordea el lago donde sus vistas son inolvidables. Al llegar al embarcadero decido probar con los pies descalzos la temperatura del Lago, está genial.

Retorno a Puno, última travesía por el lago, nos quedan tres horas por delante para disfrutar de las vistas del Titicaca, hacer las últimas fotos, tomar el sol y gozar de los momentos de calma y sosiego en un lugar tan idílico.

 

               

 

Cada vez estamos más cerca del final del viaje, pero bueno yo sigo disfrutando. El bus Vip nos lleva de Puno a Arequipa, otras 6 horas de viaje, yo las utilizo para hacer balance y recordar lo vivido.

 AREQUIPA día 2 de julio (Ciudad blanca): Sede del Tribunal Constitucional y la «Capital Jurídica del Perú».​ Es la segunda ciudad más poblada del Perú, después de Lima. El idioma oficial es el Castellano, Es un importante centro industrial y comercial del Perú. Ciudad moderna, con un gran patrimonio histórico que irradia modernidad en todos sus comercios y calles, es una delicia perderse por sus rincones para descubrir los maravillosos restaurantes ubicados en las terrazas.

Como buenos turistas visitamos los lugares emblemáticos de la ciudad: La plaza de las Armas, La Catedral, el Monasterio de Sta. Catalina y el museo MUSA donde podemos observar el cuerpo de la congelada Juanita. Desde cualquier lugar de la ciudad se puede divisar el volcán Misti.

 

         

 

El sentimiento religioso en Perú está muy arraigado, aunque hay un sincretismo en la sociedad con la antigua religión Incaica, el Catolicismo es la religión que identifica a la sociedad Peruana, alrededor de ella se celebran muchas festividades como el Corpus que hemos vivido estos días. Cantidades de imágenes y Cristos inundan sus iglesias y algunas fachadas de las casas, imágenes ornamentadas con ropas muy vistosas, de sus rostros emanan rictus de dolor muy acentuado, en muchos casos su pelo es natural y sus rasgos tienen semejanza con la raza andina.

En todas las sociedades el fanatismo por complacer a los Dioses, ha dado pie a ceremonias y rituales donde se les ofrecen toda clase de ofrendas. Objetos de arte, metales, alimentos e incluso niños para  pedir la protección contra fenómenos naturales o para conseguir mejores cosechas.

Es la gran ceremonia Inca llamada “La Capac Cocha”. Esta se iniciaba en las cumbres de la montaña para ofrecer el sacrificio a los Dioses.

Una de sus ofrendas es la niña “Juanita” descubierto su cuerpo congelado en el año 1995 en la montaña “El Nevado Ampato” (montaña sagrada) a 6.250 mtrs. de altitud. Este cuerpo está expuesto y se puede visitar en el museo Musa, no se pueden hacer fotos.

Una visita muy interesante es la del Monasterio Sta. Catalina, ubicado en el centro es una ciudad dentro de otra Ciudad. Construido en el siglo XVI era un monasterio para acoger a jóvenes de todas las clases sociales para servir a Dios como monjas de clausura y no regresar jamás a sus hogares.

 

            

Altos muros, claustros, celdas y estancias inundan el recinto con vistosos colores coloniales.

 

CAÑON DEL COLCA: Hoy hemos superado la hora de Madrugar, 3 de la mañana, sin desayunar, sin café y con un frío que pela cogemos el mini bus camino del Cañón. Tenemos por delante varias horas para dar alguna cabezada, a mitad de camino en un pueblo desierto a esas horas paramos a desayunar, desayuno austero en un marco húmedo y frío. ¡¡Vaya día nos espera!!.

          

Pasamos por el pueblo de Chivay, capital del Valle del Colca habitado por dos etnias: Los Collawas y los Cabana. Es famosa la danza de los Wititis que practican los hombres y mujeres del lugar. Es una especie de danza romántica.  

El Cañón del Colca es uno de los más profundos del mundo, rodeado por los volcanes Ampato y Sabancaya. En este valle habita el enorme Cóndor Andino.

 

               

 

A las 8 de la mañana llegamos al mirador “La Cruz del Cóndor” para contemplar a esta majestuosa ave. No se hacen esperar, a los pocos minutos varios ejemplares inician su vuelo que nos dejan a todos embelesados, como sus grandes y plateadas alas extendidas  ascienden de las profundidades del cañón para elevarse hacia el cielo y planear elegantemente delante de nuestras miradas. No se puede expresar la emoción, hay que verlo.

 

         

De retorno paramos en Chivay para comer, ahora con la luz del mediodía el pueblo parece más bonito. Visitamos la iglesia, sus paradas callejeras, nos hacemos fotos con las llamas y vicuñas que están por las calles y “ahora sí” disfrutamos de las aguas termales que hay en el lugar.

 

            

En un entorno natural están las termas “Chacapi”. Bañador y chancletas, sin pensarlo ni un minuto al agua, hay poca gente, es la hora de comer, el agua caliente y limpia nos acoge. Es el regalo por el madrugón.

                             

De vuelta a Arequipa paramos en un mirador para ver los volcanes, El Sabancaya es un volcán activo que emite cantidad  de cenizas sobre el valle.

Disfrutamos de la fauna salvaje como las vicuñas y las llamas y admiramos ese paisaje que de madrugada no pudimos contemplar.

Las últimas horas en Arequipa las utilizamos para dar paseos por sus calles, ultimar compras, cena de despedida en un restaurante de lujo y  saborear los últimos  Piscos y Cusqueñas.

 

                     

 

Día 4 de julio regreso a casa. Un largo vuelo nos espera hasta llegar a Barcelona, horas que yo aprovecharé para recordar y hacer balance de las experiencias vividas en este viaje.  

           

Viaje de retos, de superar límites, de emociones, de mareos, de adaptación al medio, de conocer a personas estupendas que formarán para siempre parte de mi vida.

La amabilidad y la simpatía del carácter Andino te atrapan y te hacen sentir bien.

Y qué decir de la comida Peruana? La he disfrutado muchísimo y he probado una variedad de platos: Platos nativos con ingredientes locales, frescos y con sabor.

  • Sopa de quinoa y verduras
  • Ceviche de trucha asalmonada
  • Ceviche de pescado blanco
  • Phalta a la vinagreta
  • Hamburguesa de Llama
  • Tortilla de queso con base de arroz
  • Trucha asalmonada a la plancha
  • Arroz con Pato
  • Variedades de papas
  • Chicharrón de pescado
  • Zumos naturales estupendos
  • Yogures de Durazno y Lucuma
  • Mermeladas de Sauco y Aguaymanto

          

Todo ello regado con sus cervezas “ Cusqueña” y “Arequipeña” 

Sin olvidar sus típicas bebidas: La chicha morada, el té de muña y coca y su bebida estrella, protagonista de las tertulias de cada tarde, el Pisco Sour. Excusas que servían para comentar los acontecimientos del día y estar juntos. 

 

El viaje ya se ha convertido en recuerdo, un grato recuerdo que perdurará para siempre en mi pensamiento.

 

Laura

 

 

 

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